miércoles, 28 de julio de 2010

De vuelta a casa (y al blog)


Después de 24 días malviviendo a base de bocadillos, corriendo detrás de trenes, probando toda clase de cervezas y platos, conociendo a toda clase de personajes perroflautísticos y, sobretodo, pasándomelo genial por Europa, he regresado a casa. Ya era hora, me dicen. Necesitaré algún que otro día para dormir, ducharme en condiciones y no hacer nada (recalco el no hacer nada).
No se preocupen, que no va a ser esto lo único que comente sobre este viaje. No. Prometo volver con nuevas historias, anécdotas y demás cosas. Además volveré a escribir sobre viajes, si bien llevaba meses sin hacerlo.

Vuelvo a la actividad, al menos por un mes hasta que vuelva a marcharme. Qué remedio. Pero para qué engañarles: ¡tenía ganas!.

sábado, 3 de julio de 2010

El viaje.

Alguien, hace unos quince años, me metió en la cabeza una idea, una palabra: InterRail. Desde entonces y hasta ahora, siempre he querido hacer este viaje. Tenía que ser el año de los 18, es decir, el verano de 2010. El verano que parecía que no llegaba y se ha presentado de repente (y menos mal). Llevo años deseando cumplir la mayoría de edad solo para poder irme por ahí y decir: puedo hacer lo que me dé la gana. Si bien es verdad que yo lo pensaba como algo más caótico y sin ningún tipo de planificación premeditada, no me ha decepcionado. En parte lo es y en parte no.
Nunca me ha gustado la planificación y la organización, yo era más de ir a lo loco y sin saber bien qué iba a hacer. A la aventura. Demasiado a la aventura. Y si no que pregunten por mi casa y mis "excursiones" con tres años.
Pero es evidente que ahora las cosas han cambiado. Me he sorprendido con mi propia organización durante estos dos últimos meses. He compaginado absolutamente todo, teniendo tiempo para hacer tantas cosas que, si lo pienso, me parece imposible. Quién nos mira y quién nos ve, joder... aunque supongo que yo he tenido un poco de culpa, ¿no?
Mañana será el último día que pise España en un tiempo, así que me despido por un mes. Ahora solo me queda cruzar los dedos y que no salga decente. París, Amsterdam, Munich, Praga, Florencia y Niza nos esperan. No será un viaje cualquiera. Será el que recordaremos dentro de unos años con una sonrisa, el del año en que empezaremos una nueva fase. Distinta e inevitable, sí, pero también emocionante. Es el viaje.
¡Feliz verano a todos!