lunes, 23 de noviembre de 2009

La gran ecuacción de la vida.


No soy hombre de números. Por algo estudio para ser periodista, guía turístico o sencillamente para perderme por el mundo. Vete tú a saber, soy un poco ignorante si hablo de matemáticas, ya que hace dos años que no las estudio. Pero creo que no hay persona en este mundo que sepa resolver este gran problema.


Partamos de un punto: tú mismo. Fernando, Bartola, Segismunda,Vladimir o como te llames. Vas a cambiar por completo en todo lo que has conocido y probablemente nada vuelva a ser igual. Si se acaba el instituto y no tienes ni idea de qué te depara la vida.. ¿Cuántas posibilidades tienes de triunfar en la vida?

Igual ya lo has hecho. O no, como el resto de las personas. El caso es que el triunfo es un objetivo sumamente difícil de alcanzar.


Empiezas la Universidad. Te metes en una carrera que te gusta. Comienzas estudiando fuerte. Y eso que no apetece nada. Las posibilidades aumentan mucho, así como decrecen con cada noche de borrachera que tengas. Pero los porcentajes de éxito también se reducen con horas de estudio encerradas en una biblioteca. Toda persona necesita socializarse. En el equilibrio está la clave. O no.


Una carrera terminada o no. Si lo está, tienes un 50% más de posibilidades de conseguir trabajo. O puede que no. La constante de chiripa multiplica tus opciones por 2, 10 o 10.000 . Si la suerte te quiere, consigues un trabajo medio bueno y vas mejorando en el día a día. Si juega en tu contra, divide por 2, 10 o 10.000... o incluso más, de lo que sería imposible salir. O no. ¿Qué poco matemático no?


Si te topas con la Gran Suerte (como que te toque el Euromillón) tus opciones aumentan exponencialmente. Tienes el problema medio hecho. O no. Quizás te despistas y la fastidias en el último momento. Lo pierdes todo. Vuelta a empezar.


Si te topas con la Gran Desgracia (una enfermedad) tus opciones caen en picado. Son inversamente proporcionales al aumento del problema. O no.


El resto de las personas, buscan a La Persona. Piensan que es la solución de la gran ecuacción de su vida. O no. Quizás es tan complicada conseguirla que fracasan. O no era esa la persona de su vida. Quizás la consiguen, se casan y a vivir felices y comer perdices. O no. Puede que sea la persona de su vida, se casen, pero les falte algo. Hijos, un amante, algo que les saque del aburrimiento...Siempre falta algo. O no.


La rutina, el stress y la tristeza dividen. El factor destino, en cambio, multiplica todo irremediablemente por menos o más de 1, para conseguir el gran resultado. Quizás lo solucione, quizás lo estropee. Tiene siempre la última palabra. El caso es que nadie sabe qué solución tendrá la gran ecuacción, porque hay miles de soluciones. Es la única que admite soluciones no exactas. Así es la gran ecuacción de la vida. ¿Jodida? Seguro. Pero también apasionante.

2 comentarios:

Trece dijo...

Me gustó lo de la constante de chiripa...¿de quién la habrás sacado? xD

Ines dijo...

Da miedo, eh?
Quizá lo de buscar La Persona, es para creer que Ella nos resolverá algunas de las ecuaciones, para bien. O no.