lunes, 14 de septiembre de 2009

Hay ciudades que entusiasman, que aborrecen, que pasas por alto. Hay ciudades con encanto. Sus luces, sus gentes, sus calles empedradas, sus monumentos...Pero hay pocos sitios que realmente impresionen. Y luego está París: la ciudad de la luz, la ciudad que nunca cansará y siempre nos esconde algo, como sus pintores de Montmatre, sus restaurantes en el barrio latino... Es sencillamente otro mundo.

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