sábado, 29 de agosto de 2009

Hasta siempre, Fuengirola

Se va. Como el verano, como agosto. Y no va a volver nunca más.
El sábado en la piscina, la cena en la azotea viendo Mijas a lo lejos, el paseo en moto acuática por Marbella, las mañanas interminables de playa, las noches en Verdú tomando helados. No me puedo hacer a la idea de que todo eso haya terminado. Tengo la impresión de que aún puedo ir allí, encontrarme a mi abuela quejándose, mi padre leyendo el periódico en la terraza, el canario cantando.
¿Qué nos ha pasado? No estoy seguro. Es más fácil que las cosas terminen mal que bien, por una extraña regla que aún no entiendo. ¿La teoría del caos será? Tampoco lo sé. No sé nada, nunca sabremos nada.
Supongo que esa es la gracia. La incertidumbre. No sabremos qué va a pasar con total seguridad hasta que llega el momento. Puede que mañana ya no esté aquí, puede que me tenga que ir, puede que me ocurra algo increíble.... puede pasar de todo. Puede que , incluso, vuelva al pueblo y me pueda bañar otra vez sin preocuparme nada más que de hacer el cuadernillo de vacaciones.
Quizás no hayan empeorado las cosas. Quizás tenía que pasar. Quizás, solo quizás, hemos crecido.

domingo, 16 de agosto de 2009

Suiza.


En Suiza tienes que pagar por todo, hasta por respirar. Nada más pasar la frontera de Alemania, ya debes comprar la llamada "vignette", una pegatina para poder usar las autopistas del país. Treinta euros, aproximadamente. Cuando llegas a Basilea, una ciudad bañada por el Rhin, un día de verano a mediodía, hace calor y quieres tomar algo. Un helado de dos bolas del tamaño de dos canicas : cinco euros. Cuando estás empezando a saborear algo parecido al chocolate, ya te lo has terminado.

Y así con todo. Esto lo convierte en un país exclusivo, solo al alcance de unos pocos bolsillos. Así se puede ver que son muchos los millonarios que viven en Suiza, el paraíso de los bancos. Schumacher, Tina Turner, Audrey Hepburn, Celine Dion, Freddy Mercury... viven o vivieron aquí, disfrutando de una vida tranquila y alejada de la prensa.

En la otra cara, se encuentran los inmigrantes ilegales, venidos de países africanos principalmente. No tienen fortunas que gastar, ni enormes mansiones que comprar. Buscan trabajo y una vida digna.

Estas son las dos caras de Suiza: millonarios y inmigrantes. Ricos y pobres. Suena familiar, ¿verdad?

sábado, 15 de agosto de 2009

Pequeñas cosas.



De esto va a estar hecho mi blog. De pequeñas y grandes cosas. Las pequeñas cosas solemos despreciarlas por carecer de importancia. Pero son las que hacen interesante el día a día. Lo cotidiano no es aburrido siempre, encierra también un encanto.
En Estados Unidos, lo cotidiano era fotografiar. Como tantos otros turistas, no podía dejar de disparar el flash allí por donde pasaba. Sencillo, pero la verdad es que me apasionaba plasmar cada sitio, retratar la realidad, congelar en el objetivo una parte de Nueva York.

Había miles de sitios que podía retratar con mi cámara: la estatua de la libertad, el Empire State, la Quinta Avenida, el puente de Brooklyn... sin embargo, no hace falta ver estos lugares para captar la mejor imagen. Lo más insignificante, lo más pequeño, puede ser la fotografía de tu vida. La cuestión es estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, observar y saber disparar rápido. No creo que sea la fotografía de mi vida. Ésta la hice con el móvil, pero me gusta igualmente. Hasta que pueda comprar la Nikkon, esto es lo que hay... ¿Tampoco está tan mal, no?