viernes, 31 de diciembre de 2010

Cosas raras que hice este año. Conclusión 365.

No hacer balance de este año sería completamente normal, porque no lo suelo hacer. No me cabe duda de que este año ha sido muy productivo y, sobretodo, he aprendido bastantes cosas. Si siempre se aprende algo cuando te acuestas, yo he sacado 364 conclusiones en 364 noches, a pesar de que muchas de ellas no las he pasado precisamente rocando . Mi conclusión nº 365 no se diferencia excesivamente de la 364 o de la 363. Mis conclusiones se cerraron con la 338, probablemente.



Mi conclusión nº365 habla de todo y resume conclusiones. Por eso voy a compartirla.
Este año no he perdido nada, y sin embargo he ganado mucho. Quizás no material, pero eso es lo de menos. Hay más cosas, cosas con las que me quedo y no. Estas son las cosas que hice este año:

Lanzar mi abrigo a una carpa.
Gritar.
Hacerme mi propio traje en una discoteca.
Romper la cerradura, la llave y un retrovisor.
Sobrevivir a un InterRail.
Sobrevivir a un italiano cabreado.
Jugar a volleyball con Carla Bruni en un tren.
Comer en Mónaco por menos de cinco euros.
Volver al hostel del italiano y volver a sobrevivir.
Pedir dinero.
Colarme en un concierto en Florencia.
Dar un paseo por el Amstel.
Sobrevivir a un homeópata nazi.
Ir a la ópera.
Dormir en la calle.
Sobrevivir a un conductor kamikaze.
Navegar por el Adriático.
Hacer botellón en la Torre Eiffel.
Dormir en una cama de 5x5 m.
Buscar ovellociño de oro por el Rosal.
Lavar un sofá con ácido cítrico.
Hacer un karaoke improvisado.
Patearme Praga de punta a punta en pleno delirio febril.
Ver a Peter Pan borracho y no estar ni drogado ni borracho.
Conocer a Peter Pan y a Wendy (y no estar...).
Ver un rodaje.
Aprender a hacer suculentas especialidades con solo tres ingredientes.
Bailar y no morir en el intento.
Cantar y no romper las cuerdas en el intento.
Dormir en un vagón-cama y no morir en el intento.
Ayunar durante un día entero.
Aprender a cocinar.
Llegar a casa de puro milagro.
Aprovechar un puente y salir de triplete.
Visitar siete países.
Recorrer 20.000 kilómetros en dos meses.
VIAJAR.


Podría haber sido mejor, pero no sé como. El año que viene, más. ¡Feliz año 2011 a todos!

sábado, 25 de diciembre de 2010

El vals del kaiser.

Entra por la puerta. Con paso lento, pero decidido, se pasea estratégicamente entre las mesas, esperando un encontronazo casual que le dé sustancia a la tarde.

Bingo.

Rechaza las siguientes cincuenta invitaciones con una suficiencia extraordinaria. Se dirige a la mesa presidencial. Toma asiento en el mismo sitio de siempre y la comitiva se ordena en función del protocolo establecido. Con una teatralidad exagerada, extrae un cigarrillo de la cajita de plata y se lo lleva inmediatamente a la boca. Ya hay cuatro individuos intentando encendérselo con un mechero.

El discurso aristotélico toca todos los temas: la cuadratura del círculo, el huevo o la gallina, contar hasta el infinito. Divagan, comen y beben sin parar. Pero ciertos nobles han desagradado a su majestad con su postura. El káiser habla cada vez más alto y termina dando un puñetazo a la mesa.

Los demás, callan.

Al cabo de un rato, la primera dama hace un inciso.


- Nuestro emperador debe retirarse pronto para atender asuntos mañana al alba.



¡Viva el káiser! Larga vida al emperador, se oye decir. La situación se resuelve con un aplauso absoluto, mientras su augusta majestad abandona el salón con paso torpe.


Todos sonríen y prosiguen con la cena.



Sería un ultraje pensar que el káiser estuviese borracho.



miércoles, 22 de diciembre de 2010

El silencio de Rimbey.






- Las paredes suelen quedarse a escuchar. A mí los ruidos y las pataletas me son indiferentes.




miércoles, 8 de diciembre de 2010

Cuando A quiere ser Z y se queda en F.




No tiendo a las largas reflexiones, al menos no con las que no merecen la pena. Hace mucho que no. Todo parece venirme directamente caído del mundo de las ideas, a lo Platón. Es lo que hay. En un mundo prêt a porter, las complejidades quedan al margen. Las cosas suceden y se retratan al instante, sin titubeos ni largos tiempos de espera. El objetivo cerebral lanza su propio flash como si se tratara de un paparazzi, a doscientas decepciones por segundo. Estamos rodeados hasta el cuello de mierda y a mí me desespera la sencillez. Para qué mentir.


Llegar a este punto no es fácil. Es una sensación parecida a meter la mano en un cajón y dar con el fondo a pocos centímetros. Podría trazar tres líneas maestras y tener un margen de error inferior al cero coma. Así de simple y así de triste. Hablar de heterogeneidad e independencia en una cosa tan simple no tiene sentido. No hablemos ya del concepto madurez. ¿Heterogeneidad? ¿Madurez? ¿El monstruo del lago Ness? Por favor, no confundamos "ser" con "quiero ser".



Madurar no es una acción, ni un acto, ni una competición. No eres el centro del mundo, ni lo serás. Ni tú, ni yo, ni nadie. No sería más maduro por haberme tirado a todo el bloque del edificio, por no beber, o por decir no al tabaco. La madurez no se esconde ni en el primer beso ni en el primer polvo. No es crecer físicamente, sino psicológicamente. No es querer ser, sino ser. Decir que lo eres tampoco significa nada.


Madurar es un proceso en el que te empiezas a dar cuenta hasta qué punto estamos llenos de mierda y, como proceso, no es inmediato. De hecho ese proceso nunca se acaba. Y si no se acaba, no sabes cuándo empieza y no lleva manual de instrucciones, probablemente sea un concepto tan abstracto que ni yo mismo tenga derecho a decir nada sobre él.






Si quieres brillar entre la masa, empieza por mirarte al espejo y después, asume responsabilidades. Quizás empieces a madurar.


jueves, 2 de diciembre de 2010

Bonjour, mesieur.






Hola muy buenos días, son las nueve de la mañana y esto es Cadena Ser.



- Me pillé una tajada el sábado. ¡Flipas chaval! Fuimos al bareto de...


(melodía de todas las mañanas: Taaararaaaaaá, TRUM).


- ... y pillamos del licor este... y me encontré con...

Tenemos a F. F.F. en la calle... donde al parecer...


- ¡Ay, tía que perdí la CTA!




(...)


Las complicaciones se están produciendo a la entrada de Oviedo, y proseguirán mañana con copiosas nevadas, según informa la Agencia Estatal de Meteorología...





- Mira, dile que voy a llegar sobre y media que estamos parados a la altura de la Fresneda...





- ¡jajajjajaja, si le ves potar! Y le dejé ahí tirao. Después..










(Entre tanto, suena un piano en medio de la nevada. No es la misma canción de todos los días, aunque siempre es el mismo ruido de fondo)








http://open.spotify.com/track/3Z54DU0Q9LSSqZPD4BBRZU